Siempre queremos saberlo todo, pero también cuanto mas
aprendemos mas queremos olvidar. A medida que vamos creciendo nos vamos dando
cuenta que las cosas ya no tienen el mismo color que cuando teníamos tres años,
de repente el mundo se nos vuelve mas gris. En el momento que nos damos el gran
golpe contra la realidad ya no vemos nada de la misma manera, nos damos cuenta
de lo que son las personas, de que tu mejor amigo a veces eres tu mismo, de que
muchas cosas dejan de merecer la pena, de que todo cambia. Cuesta hacerse a la
idea de que en un tiempo tu vida haya dado un giro de 360º y que no pare de dar
giros, la vida es algo totalmente inestable, cuando crees que no te va a dar
mas giros te da uno bien brusco que te deja totalmente mareada. Por suerte hay
a veces que algunos tenemos la suerte de tener a personas que nos estabilizan y
por un tiempo, dejamos de dar giros individualmente y los damos juntos. Pero
cuando no las tenemos volvemos a dar giros individualmente, quizás los demos
por el deseo de descubrir algo nuevo, o algo mejor. Y aunque digan que más vale
lo malo conocido que lo bueno por conocer, yo pienso que el que no arriesga no
gana. Si, es verdad que si dejas un árbol para saltar a otro que creas que sea
mejor, puede que la rama se rompa, pero también puede ser que si te quedas en
ese se acabe rompiendo y acabes dándote la gran ostia contra el suelo, saltes o
no, llegara el momento en el que te la pegues. Ya sea en un sitio o en otro,
porque creo que nada es para siempre.