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miércoles, 6 de febrero de 2013

Cuentos

Si todos los cuentos de hadas fuesen como el mío lo críos iban a tener una infancia muy jodida. De pequeños nos lo pintan todo de color rosa, nos dicen que cada 6 de enero vienen tres personajes desde el lejano Oriente en camello para darnos un beso mientras dormimos y dejarnos regalos por lo bien que nos hemos portado a lo largo del año, nos dicen que metamos los dientes que se nos caen debajo de la almohada para que una puta rata los coja y nos deje un regalo a cambio, nos cuentan historias de monstruos en el bosque y de asesinos en la oscuridad. La pena en que a medida que crecemos vamos viendo las cosas como son, nos damos cuenta de que nos han engañado, nos vamos dando cuenta de que ese color rosa del que nos han pintado la vida es pintura barata que con la lágrimas se va quitando y ves que realmente es gris oscuro; lo de los tres personajes del lejano Oriente a medida que crecemos nos damos cuenta de que es una gilipollez surrealista, porque nadie recorre tantos kilómetros por ti; lo de la rata? Haber, que yo le hecho matarratas y ella me deja regalos a cambio de dientes, no se quien  invento estas gilipolleces pero se convierten en las primeras decepciones de nuestra vida; lo de los monstruos en el bosque, que va tío, los monstruos hace tiempo que dejaron de esconderse y ahora los tenemos día a día al lado, ahora somos nosotros los que nos escondemos de ellos; asesinos en la oscuridad? amí esos asesinos no son los que más miedo me dan, sinceramente. Qué decir de todo esto? Algunas cosas es bonito recordarlas, pero cuando te das cuenta de que antes eras la persona más feliz y ahora hay algo que no te deja serlo, pues no me hace gracia saber que lo fui y que ahora no lo consigo. Jode saber qué éramos felices en torno a varias mentiras verdad? Y qué a medida que vamos viendo la mierda que es esto, de la gentuza que hay, de que estamos deseando coger las maletas, dejar la mitad de recuerdos aquí enterrados y comenzar una nueva vida lejos con esperanzas de ser felices, si, jode admitirlo pero hasta ahora esto da asco, y lo que peor llevo es que se ha convertido en una rutina.

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